Una por cada año de mi vida, por cada derrota, por cada silencio, por cada herida.
27 años, 27 pastillas.
(...)
27
Though the day of my Destiny's over,
and the star of my Fate hath declined,
thy soft heart refused to discover
the faults which so many could find;
though thy Soul with my grief was acquainted,it shrunk not to share it with me, and the Love which my Spirit hath painted,it never hath found but in Thee.
30/04 bis
La pérdida de conciencia es negra; la muerte, roja; la resurrección, violeta.
El instinto de supervivencia es blanco y quema; fluye como lágrimas de muerte cuando nos queremos aferrar a la vida; eventualmente, se diluye. Eventualmente, fluimos.
Though the day of my Destiny's over,
and the star of my Fate hath declined,
thy soft heart refused to discover
the faults which so many could find;
though thy Soul with my grief was acquainted,it shrunk not to share it with me, and the Love which my Spirit hath painted,it never hath found but in Thee.
30/04
Sanación del deseo de la muerte.
Esa es la estrella de mi cimiento.
Nací para morir y transmutar:
Ego, cuerpo y ánima.
Soy y no soy sombras
Soy y no soy reflejos
Soy y no soy ayer, hoy y mañana.
No soy única; soy múltiples.
Pero muero de a una.
Though the day of my Destiny's over,
and the star of my Fate hath declined,
thy soft heart refused to discover
the faults which so many could find;
though thy Soul with my grief was acquainted,it shrunk not to share it with me, and the Love which my Spirit hath painted,it never hath found but in Thee.
Cama
Donde los dedos humedecen al segundo corazón; donde la conciencia practica la muerte y transmuta el cansancio en otro despertar; donde el dolor es acobijado y las lágrimas absorbidas. Es este el mausoleo de la reencarnación: el sepulcro diario de nuestras agitaciones y el pozo de agua estancada.
Though the day of my Destiny's over,
and the star of my Fate hath declined,
thy soft heart refused to discover
the faults which so many could find;
though thy Soul with my grief was acquainted,it shrunk not to share it with me, and the Love which my Spirit hath painted,it never hath found but in Thee.
Día de los Muertos - Parte I
Este
es el relato de cómo me encontré con un ex en una reunión de A.A.
y el cómo terminamos garchando. Fue divertido y perverso porque hubo
una mutua, consciente y pendeja pero aún así gozosa manipulación
psicológica de por medio. Sí, lo sé, suena pretencioso pero siendo honesta el coger con alguien del pasado siendo
ambos un rejunte de pedazos de egos hiperinsuflados que ya no pueden
estar más quebrados es lo más cercano que experimenté a la necrofilia (y no pretendo explorarla más allá de eso); una necrofilia no sólo carnal sino también espiritual.
En fin...
Las
reuniones de alcohólicos anónimos en Baires se parecen y no se
parecen a lo que podés llegar a ver en una película yanqui. Las
iglesias o los centros culturales de barrio suelen ser el punto de
encuentro dado que brindan el espacio necesario gratis. Hay varios
horarios pero yo elegí de noche, por Caballito, en una parroquia a
dos estaciones de subte de mi casa. ¿Sirven café? Sí. ¿Hay un
equivalente a “donas”? No (aunque tengo una fantasía media
pérfida al respecto). ¿La gente que va ahí se va tan deshauciada
como en la ficción? Más aún todavía.
La
primera vez que fui, llegué 15' antes porque claramente no quería
llegar tarde ni entrar de prepo ni de ninguna forma que subrayara aún
más el ser nueva. La portera me dijo dónde era la reunión y me
quedé sentada afuera, en un banco de madera largo. Minutos
después, escucho sin claridad un grupo de voces que aparentemente
decían lo mismo, varios corrimientos de sillas y el girar del
picaportes. Se abre la puerta y una persona con sobrepeso tras otra
comienza a salir; algunas con la cara roja, otras contentas, otras
cansadas pero todas con papada. De no haber sido porque me encontraba
en una iglesia hubiera pensado que se trataba de la salida de una
reunión de padres (sí, soy consciente de que es una observación
maliciosa y superficial). Googleé en mi celular “gordos anónimos
av. La plata” y me enteré de que era un grupo de autoayuda de
comedores compulsivos. Me pregunté si aquellas reuniones eran el
otro nivel (tal vez el próximo) al cual te dirigías una vez que superabas la adicción al
alcohol pero no la ansiedad que la propulsa. No es raro para la gente
de personalidad adictiva saltar de un vicio a otro y más cuando
están asociados al introducirse cosas en la boca (fijación oral):
bebida, cigarrillo, comida, penes, el comerse las uñas o cualquier
otro ente digerible con el cual te proporcionás una falsa sensación
de saciedad porque nunca nada es suficiente; nunca sos suficiente en
tu mente y por eso llevas a tu cuerpo a límites extraordinarios de
consumo. Sí, hay cierta patética arrogancia en un/x adictx que sabe
que se la banca y que no padece body shaming. Ojo, mi
condición física dista de ser óptima pero no es aparente ese
hecho.
Soy
demasiado auto-consciente -incluso a un nivel narrativo-
como para no inferir que a este momento de la lectura la persona que
me está leyendo está pensando que soy arrogante, una pendeja o una
forra. Y está bien porque estoy reflexionando de manera poco
sensible e inteligente sobre el tópico pero voy a decir a mi favor que
la mayoría de los textos producidos en torno al tema (excluyando los
que exploran el abuso de sustancias) son materiales de auto – ayuda
rosa que una vez que los terminas de leer y fracasas en aplicar sus
enseñanzas, te hace sentir como un/a enclenque al sólo le faltó
poner más voluntad; promocionan curación y sanación a través de
pasos de re-encuentro armónico (que implican una inversión de dinero que no tenés muchas veces) con unx mismx y tus seres queridos
cuando la posta es caminar descalzx el infierno de tus propias
cicatrices, abrirlas otra vez porque claramente están mal curadas,
dejarlas sangrar, dejar que drenen la mierda acumulada, limpiarlas,
verlas en su dimensión real y volver a coserlas con prolijidad. Las
marcas jamás se van a ir pero podemos llevarlas sin que nos intenten
pudrir el resto de nuestro ser.
Supongo que cuando no logramos ser mejores que nosotrxs mismxs, nos volvemos insensibles; nos previene -dada la temporal inevitabilidad del autodesprecio- de nuestra propia destrucción hasta que aprendemos a deconstruirnos para renacer, para parirnos de nuestras propias entrañas y amarnos y cuidarnos como la reconstrucción consciente y deseada de lo que tratamos idealmente ser.
Superar la condición de arrojadxs requiere de múltiples muertes del ego y mi acercamiento preferido es el sexo porque al igual que el alcohol consiste en la dilución emocional del yo mientras el cuerpo delimita y profusa la percepción material de la experiencia; es la entrega sin la fusión, es una consumación desplegada en múltiples niveles. En cambio, una transmutación requiere de una desestructuración, redención e intregración absolutas.
Supongo que cuando no logramos ser mejores que nosotrxs mismxs, nos volvemos insensibles; nos previene -dada la temporal inevitabilidad del autodesprecio- de nuestra propia destrucción hasta que aprendemos a deconstruirnos para renacer, para parirnos de nuestras propias entrañas y amarnos y cuidarnos como la reconstrucción consciente y deseada de lo que tratamos idealmente ser.
Superar la condición de arrojadxs requiere de múltiples muertes del ego y mi acercamiento preferido es el sexo porque al igual que el alcohol consiste en la dilución emocional del yo mientras el cuerpo delimita y profusa la percepción material de la experiencia; es la entrega sin la fusión, es una consumación desplegada en múltiples niveles. En cambio, una transmutación requiere de una desestructuración, redención e intregración absolutas.
Though the day of my Destiny's over,
and the star of my Fate hath declined,
thy soft heart refused to discover
the faults which so many could find;
though thy Soul with my grief was acquainted,it shrunk not to share it with me, and the Love which my Spirit hath painted,it never hath found but in Thee.
Desentierro
A
veces, el precio de cierta protección (constante) puede resultar ser
el desarrollo de una vigorosa debilidad. Una debilidad opiácea: crea
dependencia, da sensación de bienestar y limita la exploración
lúcida de la existencia. Podés estar sumergida en una profunda pero
prístina ensoñación y confundirla -fácilmente- con introspección
consciente. Este tipo de protección sólo te hunde, te aísla del
mundo, te entierra con vida. La ausencia en vos misma es la forma más
fácil y estéril de no hacerte responsable de aquello que te
atraviesa: lo malo, lo bueno y lo potencial. Es la máxima práctica
de la negación existencial. No es extraño que cuando la angustia te
desborda no comprendas exactamente por qué... Te acostumbraste tanto
a vivir bajo el agua que el sólo respirar te provoca agitación.
Though the day of my Destiny's over,
and the star of my Fate hath declined,
thy soft heart refused to discover
the faults which so many could find;
though thy Soul with my grief was acquainted,it shrunk not to share it with me, and the Love which my Spirit hath painted,it never hath found but in Thee.
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