(...)

(...)

For you, our Pathetique

Sonámbula musa de barro y cieno
Me hundo entre tus bucles negros,
oscuro jardín de aromas y destellos

Tu manto estrellado, hondo, posible
azul en su inmensidad como el océano
 (Cual cigarrillo encendido y quieto
  Cual vino recién abierto)

Half Life of Absolution

¿Qué son los placeres cuando se repiten hasta la vicitud? Son la proclamación del vacío de un espíritu desgastado. Son el llamado silencioso a la introversión. Estar solos en un jardín sin relojes ni noches. Hay corazones cuyo anhelo es ser inconmovibles. Hay corazones de fuego eterno. El fuego eterno es propio del Infierno. ¿Qué es propio de la vida? Tan sólo vivir, y tal vez, morir.

WHERE ALL THE FLOWERS HAVE GONE


En el casto jardín de Mario los pájaros amarillos son verdes y las estatuas sonríen, la rayuela ha quedado en penumbras. No me busques en los puentes cercanos a la rue, ni a través de los parques cuyos rincones apilonan libros viejos. ¿Cuáles son mis ansias, por qué no me dejo tan sólo pensar? La noche absoluta disfraza todas las sombras, los contrastes son tan sólo felpas azules, y los días de lluvia perniciosa, blancura exquisita e inabarcable de nubes fundidas en una misma esencia, las desvanece sobre veredas húmedas y paredes frías. Yo no quiero comer, porque me deleito con mi propia hambre. Yo quiero tomar pastillas que hagan de mis ensoñaciones brillantes recuerdos de una lucidez desordenada y límpida como los colores, las acuarelas de aquel libro para niños ilustrado por un inglés. Cuando estoy con otro, me ignoro a mí misma, no soy compañía adecuada y hago de mí un personaje; por eso me es imprescindible la soledad para oírme y escribirme tal y como soy. La inversión sangre-tinta. Aún dentro mío se para aquella niña rubia y de amplia frente, preguntándose por qué se lastiman los recuerdos al atar el pañuelo de un bello recuerdo. Las torres nunca han sido derribadas, son el refugio más íntimo de una conciencia inmaterial. ¿Por qué del otro lado de los muros los cuervos y los gatos han engendrado las perversidades funestas? Tan sólo buscaba ese otro niño con quien jugar afuera para eludir la marginalidad de rosas tan sanguinarias como soberbias, eludir la soledad de las ganas de vivir en un patio dónde sólo transitan almas perdidas. Me pregunto de dónde surgí, porque nacer, nacen hasta las más insignificantes micropartículas cada segundo. La esencia se acactapla, ¿por qué huyen las palabras? Son mariposas a las que obligo a doblegarse para mi libertad. No quiero escuchar más gritos de dolor ni súplica. Las encierro debajo de mis dedos y las dejo morir en paz; abro la mano y no hay nada, tan sólo cenizas resplandecientes de amor.  
  

Si mi novio fuera mi amante


Desnudarte sin quitarte la ropa; desnudarte leyendo palabras… eso es hacerte el amor en tu habitación e irme después de que bebamos un café y me cuentes un poco sobre lo que estas escribiendo; para consejarte, elogiarte o criticarte. De todas las cortesanas, yo soy la kafir más erudita.

Desplegar mi tersa desnudez entre tus sábanas de algodón, esperando tus besos en mi nuca.
El sexo y la paráfrasis de una tautología infinita: una conjugación verboidal de penetración solitaria.
El lecho es fosa de tierra fresca donde muere la fantasía.
Dulce epílogo es el sueño.

Fogwill's Bitch

Ardo por entrar en tu cama, extasiarme entre tus piernas y descansar al calor de tu cuerpo.

Deseo exhalar tus orgasmos.

Deseo que beses mis pezones.

Sírvete de mí, como un rey.

Dame palmadas en el culo hasta que te canses.

Átame las muñecas y masturbate delante mío leyendo relatos eróticos de cuarta.

Penetrame en el culo porque sencillamente me encanta; es un placer exquisito.

Gritame "puta" con gracia, divirtiéndote.

Besame con ternura; preguntame cochinadas.

Practiquemos nuevas perversiones.

Y después de que todo termine, se bueno conmigo
Y ofreceme un huequito al lado tuyo,
así ambos descansamos un rato.

Have you ever feel the rain? Not the rain

Oigo la lluvia caer. Metida dentro de la cama, sin bombacha, sólo con corpiño, fumando un Marlboro Gold. Seguramente duermes. Seguramente mañana te despiertes temprano.
Yo no duermo porque deseo escuchar completa la lluvia; también debo despertar temprano.

Tengo miedo de estrangularme a mí misma.

Yo escucho la lluvia, pero no la siento. Sin embargo, me agrada. Claramente, esta cuestión no se trata de sobre la lluvia.

Yo estoy despierta, pero vos... tal vez.

En mi mente todos son más hermosos de lo que realmente son; me intoxico con humo, ¿pero quién no?

Midnight Passages

Tan sólo en mi mente podré ser testigo de las noches que jamás pasaremos juntos.

En mi secreta ignorancia construyo castillos de arena.

Bebo porque no poseo suficientes lágrimas para llorar.
Bebo porque no me permito ser quien quiero ser.

Quiero ahogar las mentiras que me digo a mí misma.

¿Debo enojarme y decirme que he sido una tonta, que todo fue una burla, una inmadura evasión? ¿O debo no odiarte y pensar que has actuado con rectitud?

Cada día me retuerce más la conciencia d-ese-arte.

Todos nos morimos todos los días de todos los modos posibles.
Todos los días sobrevivimos

Un corazón miserable


¿Cómo eludir mi deseo, si incluso en sueños -donde mis acciones no poseen consecuencias reales- te busco con persistencia? Con esa persistencia, a la vez secreta, que tan sólo los enamorados conocen. Mas no comprendo el sentido de mi búsqueda, si he de decir la verdad, pues yo soy feliz con el amor presente que la vida, a veces tan injusta, me ha dado. ¿Cómo puede ser que mire hacia otro lado cuando tengo en mi posesión algo maravilloso? ¿Acaso es la naturaleza del ser humano, el ser tan caprichoso, que tan sólo por un deseo no satisfecho es capaz de arruinar o desperdigar el mejor de los tesoros? ¿Por qué no puedo amar ambas personas a la vez? ¿Ambos corazones sufrirían por no ser el único amo del mío? ¿Por qué el amor nos aprisiona cuando el verdadero amor es una promesa real de libertad? Es, en realidad, el deseo el que nos hace esclavo. El amor es tan sólo la flor mejor cultivada del deseo. ¿Cómo elegir una rosa tan bella como otra, sin despreciar a ninguna? Una posesión es real y rebosante de esplendor; la otra secreta y oculta. Siento verguenza y desagradecimiento. Y cada día que despierto, trato de no pensar en nadie que pueda perturbar la paz de mi jardín, pero es inútil. Y soy cobarde, porque tan sólo callo. Y lo quiero todo por nada, porque no soy capaz de renunciar para conseguir. Y en mi deseo no hay justicia para nadie, porque nadie obtendría lo que en verdad se merece. Y no tengo libertad porque la verdad no es dicha. Y lo que es aún más terrible, tengo miedo. Miedo de equivocarme, y quedarme sin nada, cuando ahora tengo casi todo.

La Sonata de los Chubascos I


   ¿Cuál sería el gran tema que convoca a la escritura de la presenta obra? ¿Hay un solo tema, varios temas, o un gran tema del cual subyace el resto? ¿Es acaso lo que leerán una comedia, una tragedia, un escándalo o tan sólo vulgares horrores? Posiblemente, todo ello. 
     Puede que algunos se pregunten por el título. Aunque en muchos y diversos fenómenos literarios, el título devele su sentido tras una lectura íntegra de la obra, en este caso particular, es un anuncio, un prefacio exclamado desde el comienzo, desde el génesis, desde la gestación. Permítanme, entonces, explicarles: un chubasco es un fenómeno meteorológico; es un tipo de precipitación caracterizada por sobrevenir con brusquedad y finalizar presto, es una especie de tormenta que finaliza antes de llegar la noche (antes de la presesión de un nuevo día). ¿Un chubasco puede poseer una sonata o conformar tan siquiera una? Pues bien, si tenemos en cuenta que una sonata es una pieza musical compuesta para un solo instrumento o un número reducido de éstos –normalmente el piano por su calidad polifónica- y que el número y orden de los movimientos es variable, aunque es frecuente la secuencia de tres movimientos, a las que algunas veces se añade cuatro, la respuesta es sí. El título completo es una extraordinariamente mediocre metáfora que refleja la pasión, la poética, el tormento y lo efímero de la historia que relata. Cada Chubasco es un movimiento de esta Sonata. Y es su autora implícita representada el piano polifónico que se presta a la ejecución que Ud. lector, llevará a cabo de este texto, su más servicial partitura. No me atrevo a sugerir las emociones que puedan despertar al interpretar cada acorde; eso quedará en cada uno por su cuenta, de acuerdo a la sensibilidad interpretativa y la digitación de cada cual.
  ¿Es este un manifiesto acerca de la Verdad? ¿Quién soy pues, para determinar qué es cierto y qué no? ¿Cómo confiar en una presunta verdad relatada por alguien que bajo una máscara, un pseudónimo, un sexo determinado, una identidad inventada y apropiada? Es pues que los artistas mienten para decir la verdad.
     Mi nombre es Lisbeth, soy mi propia invención, soy mi propio alter-ego. Mi existencia es efímera, mis recuerdos vanos y mis palabras apócrifas. Inútil es filosofar acerca del sentido de las palabras, pues a ninguna respuesta conduce… ni las palabras ni la filosofía; tan sólo adornar lo intangible para hacerlo interesante y crear la ilusión de lucidez. Entonces, ¿qué es lo que me impulsa a llenar varias hojas en blanco? La engañosa soledad, ¿tal vez? No. Los excesos, mi memorias de alcoholes y cocaína, la irrealidad del tiempo, la inmaterialidad mutable del vacío; el querer deshacerme de todo, desgarrarme a mí misma y transmutar mi sangre, mis tendones, mi corazón en líneas filiformes porque ya no tolero más mi propia humanidad. Humana necesidad y vívida decadencia. No será esta una confesión, ni un credo, ni un canto; será varios portarretratos de una vida y sus diversas pasiones, reflejos casi fidedignos de un solo espíritu tras diversas mujeres, que todas fueron yo y yo fui, en algún momento, ellas, aunque ahora no me considere perteneciente ningún sexo en particular ¿Fueron acaso estas pasiones magníficas o magnificadas por inequívocos? Morí; aunque todavía cierto órgano, que no oso a nombrar dado que su nombre conlleva connotaciones poéticas (es acaso la Poesía la que…), todavía bombee mi sangre, mi mente aún sea lúcida, y no agonice de ninguna enfermedad biológica mortal. Fue alcohólica, soy cocainómana; soy neurótica, soy depresiva, soy obsesiva, soy hiperactiva. Pero esa no es la novedad, todos me creen original, pero soy un cliché encarnado; es mas, hasta me considero aburrida. Soy la destrucción de mi propio mito. Todo lo que se ha dicho, puede que sea verdad, pero dentro del universo de la relatividad (de hecho, todo el universo es relativo) que es la verdad, yo seré la responsable de mi propio despojamiento de leyendas.
     Si alguien alguna vez me quiso conocer, jamás habría sido posible conociéndome como “Lisbeth”, el sujeto social. Porque ese sujeto social muta constantemente, escondiéndose tras identidades fugaces tan sólo para sentirse más libre y auténtica que antes. Hay tan diversas versiones mías como personas que he conocido. ¿Alguien me conoció realmente entonces? La respuesta es cada uno de ellos conoció una parcialidad mía. Escabulle, escabullo; soy una consumada maestra del ingenio y de la evasión, ya sea en la realidad o en la ficción de mis palabras (es esta mi excepción original y supero el concepto básico del escritor “escribe sobre lo que conoces”, yo soy lo que escribo y mi escrito es yo; de todos, algunos tendrán el beneficio de la duda; y en todo caso, seré poca original, ¿pues qué original puede hallarse en un texto autobiográfico excepto en la forma que es escrito?) Estoy en constante movimiento tan sólo para no caerme al precipicio, como los pájaros, que deben mantener sus alas en constante movimiento para que el viento no les apabulle con el subyacente vacío hacia una mortífera caída. La verdadera desnudez y claridad de mí, no se encuentra en mi corporeidad, sino en mi alma. ¿Pero de que te sirve a ti saber eso si mi alma es sólo mía, es indomable y tal vez sólo le pertenezca a Dios? Porque la única vía posible para divisarla, son las palabras. Es más precisa y limpia mi poética, que un potencial diario íntimo, del cual habría que distinguir cuando habla el vicio y cuando hablo yo. Todo es más claro en versos y estrofas, ciertas complexiones y complejidades dejan de serlo cuando se elevan por sobre lo mundano; dado que es justamente ese lineamiento llano, el que hace incomprensible lo trascendente a los sentidos. Al igual que Rimbaud, mi padre, mi hermano, mi patria, yo he visto lo que otros han creído ver. Yo vi el pasado, dimensiono el presente, y atisbo el futuro. Puede ser que este desvariando, puede ser que no, es vano afirmar o negar, cuando no me es posible distinguir, ya no más, la razón de la locura. La razón encausa mis pasiones hacia la luz, mas la locura me libera y entremedio evito la oscuridad, el fondo. He nacido frágil y fuerte, mi intelecto fue superior más mi sensibilidad extrema, mi mente es apasionada más mi apostura pasiva: soy el océano… profundo y lábil, oscuro y tormentoso, apacible y violento. Mi caos se rebela revelándose como armonía. Escribo para combatir la incertidumbre, escribo para escurrir los excesos, escribo como si de un sacramento a consumar se tratara, una purificación pagana sin arrepentimientos cristianos. ¿No es acaso la poesía la resacralización del mundo laico? Mi propio mundo me ha desbordado, y cómo sabría contenerlo sino a través de la perturbación de los sentidos, a través del engaño a las percepciones tan sólo para hacerlos resbalar. Un artista tan sólo vive a través de su arte y su arte el cual le hace sentir vivo. Pero yo no soy una artista, soy mi propia obra maestra. Algunos escriben para vivir, otros viven para escribir. Yo viví y vivo para escribir, es lo que siempre me mantuvo en pie, lo que me detuvo ese preciso instante, desde los 13 años, a evitar que sucumbiera en la dulce tentación de ahorcarme u ahogarme a voluntad. ¿Tendencias autodestructivas? Percudí mi cuerpo, no mi espíritu.
     Ya no puedo seguir refiriéndome a lo poético en mí. ¿Por qué? Porque cuando el corazón muere, el poeta muere con él, y el agujero que queda en el pecho es la fosa donde el poeta descansa. Más todo final es un principio. He de aquí, de aquel mausoleo que las musas resguardan para que el cuerpo no sea profanado, que se cultivan las flores de la filosofía, y el filósofo es el más superior de los poetas, es aquel que ya no necesita de sus artificios ni métricas, ni metáforas, para proyectarse a través del todo, que al mismo tiempo, en la atemporalidad de sus escritos, es su más grande nada.
      Mi nombre es Lisbeth, soy mi propia invención, soy mi propio alter-ego; he sido Lady Dylan, proclamada como la sexta Lady Byron, he sido Reina de una tierra de nadie, doncella de bestias, una guerrera de sangre celta, una dócil marioneta, una poeta y una desquiciada, una viciosa y una inmaculada. Eros y Tánatos, después tan sólo un trío místico con la Muerte.

He caído sobre mi propia espada

¿Por qué últimamente he estado publicando tanta porquería? ¿Qué clase de embrujo me sumergió en este proceso idiota?
He de emprender mi camino de regreso y postrarme ante las musas. Ellas, soberbias, me harán retorcerme en mi súplica para concederme nuevamente su favor.

Polvo de Ángel (Epílogo)



No hay nada más triste que un corazón roto por una mentira

¿Cómo enmendar esa ausencia de ti mismo?

Tan sólo debes seguir adelante, sin pensar

Sin sentir

Pues ya no sos vos

Sos alguien

Todavía

La carnalidad de la bombacha y su color frambuesa

La humedad del clítoris henchido de amor

La humedad excesiva de una fruta podrida


Barroca solitud


Los felinos fuman litio concentrado

Porque los felinos

Son maniacos depresivos

Polvo de Ángel


No quiero entregar mi culo por otra línea más

La cuchara plateada y
los miligramos que han escapado

La lluvia dorada sobre mis labios paspados
Los ojos sepultados bajo un rímel tosco

¿Por qué,  polvo de ángel, te disuelves tan pronto?

Tengo frío, he perdido a mi oso de felpa
Tengo frío, el vino se ha acabado
Tengo frío…

Definición de vodka: Bebida alcohólica con sabor a guasca picante.

Iris, un par de caleidoscopios psicodélicos
No encuentro más papel higiénico
Las estrellas fugaces son los ácidos lisérgicos del cosmos

Seamos dos en este final
Seamos fieles a la inconsciencia
Pica mi corazón con mil jeringas
Pícame hasta destriparme la angustia entera

Los cristales rotos

Un clítoris hinchado de amor

(las heridas que nunca sanan deben ser desgarradas por completo)

Se sienten tan bien las sábanas de algodón
y mi cuerpo desnudo

Todo estará... allí

Once Recovecos


"Much suspected by me,
Nothing proved can be"   
-Queen Elizabeth I

I.
Nos encontramos en un mundo tan necio, sin propósito y superficial. ¿Qué hacen las mayoría de las personas aparte de sobrevivir? ¿Dónde y cuándo cultivan su espíritu? Pero cuidado, instruirse y perderse en malandrines intelectuales no es lo mismo que alimentar el alma. Leer filosofía y creer entender qué dicen aquellos filósofos afamados no es introducirse en el alma de los hombres; es tan sólo especular con la razón. ¿Por qué a tantos les cuesta ver eso? Por lo tanto, las bellas artes son superiores a la racionalidad, porque las bellas artes son las únicas que penetran de forma pura en el espíritu de los hombres y no la razón. Pobres aquellos que desconocen las pasiones.

II.
No hay personas inferiores... hay tan sólo personas que aún no han encontrado su camino hacia la grandeza.

III.
Es un mundo tan grande, y sin embargo, los placeres que en apariencia parecen pequeños o simples, pueden ser tan gratos. El amor fluye en cada uno de ellos: el amor al prójimo, el amor a la naturaleza, el amor a los colores del día. ¿Para qué resignarse a la oscuridad y su tormento cuando pueden descubrirse pequeñas grandes bellezas en el arte, en la bondad y en nuestras propias acciones? Aquel que ya no regocija más su alma, es porque definitivamente ha muerto en vida, la cual habrá de adquirir un sabor muy amargo en la conciencia.

IV.
La lucidez del hombre no se halla en la racionalidad de la mente, sino en la pasión de su espíritu.

V.
La pretensión de los hombres en relación con las mujeres es semejante al del hombre con las estrellas, cuerpos celestes y los astros: estudian, descubren, contemplan sin cansancio, creen ser capaces de conocer a cada una de ellas algún día y finalmente dominarlas. Sin embargo, ninguna mujer es un misterio develado para ningún hombre. La pretensión del hombre ante el cosmos es igual de inmensa e inabarcable como la de un hombre ante su pretensión de poseer completamente y a plena conciencia a la mujer. Ambas pretensiones son un engaño y ambas son llevadas a cabo con ridícula soberbia.

VI.
Lloran los ángeles del cielo por cada una de las miserias del hombre. ¿Cómo es que la creación más perfecta y amada ha sido tan degenerada y dañina? "...con el corazón casi hecho ceniza, hazte cargo de mi destino..."

VII.
La razón protege el corazón hasta que los sentidos la debilitan; es entonces cuando el corazón es entregado con una mano y resguardo por otra. ¿Pero cuando es, cómo sucede, el terrible hecho en que nuestro corazón es destrozado; dónde estuvo entonces la guardia? Son los placeres y el devenir inconsciente de Eros, que nos hacen dejar la espada a un lado, haciéndola creer innecesaria. Sin embargo, siempre parecemos sorprendernos cuando Tánatos hace de las suyas.

VIII.
Si Prometeo nos entregó el fuego divino para librarnos de la esclavitud a la cual nos somete la ignorancia, ¿por qué si vemos a tantos hermanos en la oscuridad no los arrimamos hacia la luz? ¿por qué ellos habrían de resistirse? ¿son acaso como ciegos temerosos de ver? ¿o somos nosotros acaso los temerosos de ver que aquel de quien sacamos de la oscuridad somos acaso nosotros mismos?

IX.
Los hombres machistas son graciosos porque creen que por ser servidos se les reconoce o admite su superioridad o valor más alto. Sin embargo, en su ociosidad se ven realmente inútiles. ¿De dónde habrán sacado la idea de que ser servidos todos los días, teniendo capacidades y fuerzas, es ser halagado por su trabajo? ¿Desde cuando las capacidades ejercidas y las fuerzas de la voluntad cosechan ocio vacío y servilismo? Tal vez me equivoque, pero deberían ver el fruto de su esfuerzo primero en la huerta de su alma y luego en la admiración de los demás, ¿cuál es o sería mayor recompensa que resultar ser una inspiración para otros? ¡Eso es motivar a la acción!

(Esta reflexión no debería estar sólo dirigida hacia los machistas tan sólo, los cuales son producto de su cultura, sino a todos aquellos que creen merecerse ser servidos y en realidad viven sin hacer nada interesante de ellos mismos y de algún modo deben complacer a su ego)

II.
No hay personas inferiores... hay tan sólo personas que aún no han encontrado su camino hacia la grandeza.

III.
Es un mundo tan grande, y sin embargo, los placeres que en apariencia parecen pequeños o simples, pueden ser tan gratos. El amor fluye en cada uno de ellos: el amor al prójimo, el amor a la naturaleza, el amor a los colores del día. ¿Para qué resignarse a la oscuridad y su tormento cuando pueden descubrirse pequeñas grandes bellezas en el arte, en la bondad y en nuestras propias acciones? Aquel que ya no regocija más su alma, es porque definitivamente ha muerto en vida, la cual habrá de adquirir un sabor muy amargo en la conciencia.

IV.
La lucidez del hombre no se halla en la racionalidad de la mente, sino en la pasión de su espíritu.

V.
La pretensión de los hombres en relación con las mujeres es semejante al del hombre con las estrellas, cuerpos celestes y los astros: estudian, descubren, contemplan sin cansancio, creen ser capaces de conocer a cada una de ellas algún día y finalmente dominarlas. Sin embargo, ninguna mujer es un misterio develado para ningún hombre. La pretensión del hombre ante el cosmos es igual de inmensa e inabarcable como la de un hombre ante su pretensión de poseer completamente y a plena conciencia a la mujer. Ambas pretensiones son un engaño y ambas son llevadas a cabo con ridícula soberbia.

VI.
Lloran los ángeles del cielo por cada una de las miserias del hombre. ¿Cómo es que la creación más perfecta y amada ha sido tan degenerada y dañina? "...con el corazón casi hecho ceniza, hazte cargo de mi destino..."

VII.
La razón protege el corazón hasta que los sentidos la debilitan; es entonces cuando el corazón es entregado con una mano y resguardo por otra. ¿Pero cuando es, cómo sucede, el terrible hecho en que nuestro corazón es destrozado; dónde estuvo entonces la guardia? Son los placeres y el devenir inconsciente de Eros, que nos hacen dejar la espada a un lado, haciéndola creer innecesaria. Sin embargo, siempre parecemos sorprendernos cuando Tánatos hace de las suyas.

VIII.
Si Prometeo nos entregó el fuego divino para librarnos de la esclavitud a la cual nos somete la ignorancia, ¿por qué si vemos a tantos hermanos en la oscuridad no los arrimamos hacia la luz? ¿por qué ellos habrían de resistirse? ¿son acaso como ciegos temerosos de ver? ¿o somos nosotros acaso los temerosos de ver que aquel de quien sacamos de la oscuridad somos acaso nosotros mismos?

IX.
Los hombres machistas son graciosos porque creen que por ser servidos se les reconoce o admite su superioridad o valor más alto. Sin embargo, en su ociosidad se ven realmente inútiles. ¿De dónde habrán sacado la idea de que ser servidos todos los días, teniendo capacidades y fuerzas, es ser halagado por su trabajo? ¿Desde cuando las capacidades ejercidas y las fuerzas de la voluntad cosechan ocio vacío y servilismo? Tal vez me equivoque, pero deberían ver el fruto de su esfuerzo primero en la huerta de su alma y luego en la admiración de los demás, ¿cuál es o sería mayor recompensa que resultar ser una inspiración para otros? ¡Eso es motivar a la acción!

(Esta reflexión no debería estar sólo dirigida hacia los machistas tan sólo, los cuales son producto de su cultura, sino a todos aquellos que creen merecerse ser servidos y en realidad viven sin hacer nada interesante de ellos mismos y de algún modo deben complacer a su ego)

X.
Es tan bueno sentirse vivo y ver que el mal es tan sólo un miserable que no sabe vivir.

XI.
La miseria es un manco sin piernas, sucio, y que se arrastra...

Requiem from Ophelia to Hamlet


A black rose has been tattooed on his chest
The hair is dark, also scruffy and almost wet
Long but despair, short and never faded
Opaque boots… the trousers of leather made
The thin contour of red and blue vanes
Someday will be cold as the winter’s face
Please, don’t stop the natural course of Fate.

Somehow I assuage my sadness, and the lonesome mortality
Some memories that will never tire of stabbing my insanity…
Suddenly, the pane is too hard for my closed and suffering eyes
One night I will run away into the eternity to die like a fire
Beneath the dark sky, while the moon is purely white and shine
Smelling your last essence over my wuthering and already dead mind.

I wouldn’t remember who I am or who I was
What I feel once, the only feeling I can recall
Nothing meant to me an after or a before
What I love or what I hate… they don’t care anymore
Because all my days are breathless good-bye songs
And all my nights brighten stars in the heaven above.

Inside of the playground if the lost soul-mates, between tears and steps
Shadows and ghosts are crying behind the broken mirror through the death
The needles of the clock only will show how the time has quickly gone
Seasons came and go without stop and life has became now to short
Rosebuds and leafstalk chokes, clouds roll by a brief darksome horse
A little breakdown among the fields, among the storm, among a broken heart.

Red roses, red blood; red lips, red-ink-letters ready to be forgotten
“Helf Gott, Helf Gott, Helf Gott” the kid’s pray became ash and fall
Drawing himself into the river Ouse with the pocket full of heavy stones
Why the poetry must go on? Gone with the wind, must be, as once one poet wrote
Are words essential when you are not longer prepare to live, to die, to love once more?
The words passed away while the bit of passion lacks into the cold snow.



Black Narcissa's Chronicles: From Bohemian Fields and Groves


Nada le generaba auténtica satisfacción… ni siquiera minar mi organismo con gran constancia; ya resultaba inmune a su propia destrucción y de repente, y sin saber porqué, las paredes resultaron demasiado frías. La silueta bamboleante del humo del cigarrillo de Emma se elevaba, mientras finas gotas caían sobre el vidrio de la ventana, empañándolo. La sinfonía número 8 de Schubert, la Inacabada, alcanza un espiralado clima a los 4 minutos 58 segundos. La disquera continuaba marcando el tiempo, mientras la tensión en las cuerdas iba acrecentándose en el primer movimiento, el allegro moderato.  Una línea blanca, descompuesta su blancura en desmenuzadas nimiedades, yacía en el centro de una bandejita de metal sin llegar a rozar los extremos laterales. Como una larga y blanca estrella de nieve tímida a desplegarse. Inmóvil como las cenizas resguardadas de brisas, a punto de ser desparramadas, inalcanzables. La piel pálida, que alguna vez estuvo teñida de tintes rosados, ahora se esfumaba en un amarillo retro con ciertas pinceladas violetas que hubieron de concentrarse ya, hace unos días, como unas profundas aureolas bajo los ojos. La relampagueante humedad del torso provocaba unos escalofríos a los que Emma pretendía no darle importancia. Pestañeaba con lentitud, aún recostada dentro de la cama y pensando cuán bien se sentía estar casi durmiendo al fin y cuán desgastante era tener que levantarse una vez más. La tensión en el cuello, la transpiración nocturna, los párpados pesados. Densas palabras mudas compactadas como yunques ardientes cuyo peso yaciente sobre su huesudo pecho iba haciéndose cada vez más difícil de ignorar a medida que los primeros segundos iban sucediéndose de modo irrefrenable, ineludibles. Apenas podían ser perceptibles las rajaduras que poco a poco iban dilatándose hasta quebrar estructura por estructura, parte por parte, ensamble por ensamble. La sensación de ser una balsa vacía, abandonada a las mareas, salpicada por las olas y con la vela a punto de resquebrajarse del todo le atravesaba tanto el cuerpo como el espíritu. Al estar a la deriva perdía a menudo la noción del tiempo, el eje de rotación. Olvidaba poseer sombra. Creía en demasiadas cosas pero no tenía certeza de ninguna. Caminaba en una cuerda floja cuyo abismo era su propio reflejo. Caía una y otra vez dentro de sí misma, de espaldas, sin siquiera tener la voluntad de alzar el brazo para tratar de levantarse. Podría tratarse de una cuestión de orgullo ó de negación: el terror a la lástima, a parecer débil, carente de voluntad; aborrecerse a sí misma por movilizar la compasión de otros. Callada, se destapó. Le frustraba no aniquilar su sensibilidad por completo. 

¿A quién le venís a hablar, vos?

Sí, no conoces el dolor que explota en tu pecho y revienta en tu garganta; sólo sabes de caprichos. Un día sabrás de los caprichos goyescos y mi alma se regocijará de gracia. No, no quiero que los sufras en carne propia, pero el ácido sería una experiencia demasiada vana para tu conciencia. Necesitas que te estiren el cuero, la risa cruel y la fatalidad del destino. Soy un ave de fuego, y tú un animal terrenal. Sos esclavo de tus aspiraciones. Yo ardo en miles de llamas, me incendio, pero mi caos es maravilloso porque una vez que me extingo vuelvo a renacer. A vos todavía no te cazaron como el animal que eres... pero ya veras, vendrá el matador y morderás el suelo, te devorarán y serás excremento, abono para la tierra: fomentarás vida pero no florecerás, porque sos un animal de tierra.

Keats, te odio

Keats, te odio, porque mi búsqueda es fortaleza, tú sólo me recuerdas que en el fondo soy esa persona sensible y pacífica, que bien podría ver los árboles, el amancer y escuchar el trinar de los pájaros y encontrar paz y perdón. Pero no, me rebelo, y busco con arrebatamiento devaneos y genios, colosos del pensamiento y el caos del cosmos. La tragedia, el heroísmo, el triunfo aquílico. La superación más allá de lo humano, la compensación por la injusticia, lo elevado por sobre lo mundano. Keats, detesto tu conformismo embelasado de poética, porque me dices que todo a lo que en verdad aspiro no es tan grandioso, esta justo ahí, frente a mis ojos, y para elevarme no necesito más que contemplar, pero, ¿cómo aquietar un alma como la mía? Puede que aún no esté madura para caer y quedar. Me niego a ello, yo no quiero ser un fruto, quiero ser una estrella, quiero danzar con el cosmos, quiero ser el pasaje de un sinfonía eterna. Quiero liberar a mí espíritu de mi cuerpo, quiero que sea una abstracción pura y cósmica. Y quiero amar, amar incesantemente; quiero ser vida, vida de maravilla y música, una vida que lo abarque casi todo, y fluir feliz sobre una bóveda celeste infinita.

N.


Nancy, ¿por qué no me dejas atravesar tus ojos de medusa, de ninfa esmeralda? ¿Por qué, cuando deberías ser del todo accesible a mí te empecinas en encerrarte? Me haces sentir mediocre, incapaz de encontrar las palabras adecuadas. Oh, sí, veo que me sonríes. Ya sé qué hacer ahora.

Aturdimiento


De repente ya hizo demasiado tarde para poder escribir, y aunque hubiera estado varias horas del día haciéndolo, ahora la pereza me arrastra a desperdiciar los ratos nocturnos de tranquilidad y ocio que me quedan picando en el desvelo en dispersiones infantiles. Nuevamente soy incapaz de concentrarme. Estoy a punto de estallar. Si no logro escribir siento que voy a reventar, es urgente. Y si estallo, mis contracturas se retuercen aún más. ¿Dónde está Gertrude Stein sentada en el sillón del living cuando la necesitas? ¿Por qué los minutos jamás me alcanzan y se me escurre como sal entre los dedos? ¿Por qué mis palabras proferidas son mudas exclamaciones sin parlamento y por qué mis palabras escritas son furtivamente leídas? Estoy atemorizada, sofocada como una olla a presión. Cualquier cosa me altera, me irrita, me angustia. Y tan sólo quiero escribir, padezco de esa necesidad imperiosa. Ser leída es tan sólo un placer menor. La cabeza me esta estallando, todos los personajes me piden a gritos aparecer, y mi mente termina siendo un conventillo. Su ansiedad por existir entorpecen el desarrollo de mi narración. Si me relajo, me asaltan; si estoy por dormirme, me molestan. Evita que lea cualquier otro libro en castellano (tan sólo me permiten leer a Virginia Woolf en inglés) Incluso alguno tiene el descaro de aparecerse sentado en mi cama, me sonríe y saluda. No sólo debo lidiar con las personas de carne y hueso, sino también con las de fantasía. Es una gran responsabilidad hablar en nombre de… encima después me critican cómo los di a entender, cómo los intuí. Sin embargo, cuan feliz soy cuando atiendo sus demandas de manera satisfactoria.

Ahora mismo me siento como una criatura miserable, resacosa de musas y anhelante de nueva poesía, nueva música, una existencia de lutetias y alegría.   

Theodora, quien mira y reposa...

Dulces venenos de cereza

Tu intelecto carece de sentido

Pues careces de pasión

¿Cómo piensas iluminarte,

si no sabes desatar la razón

del sólido suelo?

Me haces sonrerír,

Yo sé que un día vendrás hacia mí,

Seducido por mis encantos y disoluciones,

Por mi lírica y carnalidad…

No digas nada…

Nunca reniego de los que tarde llegan a mi lecho

Y mucho menos de los que gozan perdiéndose

Y encontrándose a sí mismos, floridos

En los jardines encantados de deseos

¿Te gusta Thais? ¿O te seduce, secretamente, Patroclo?

No hay dogmas

No hay ideologías

Sólo sentidos y pasiones dirigidas

Quítate los zapatos, el cinturón

Si quieres alcanzar las alturas,

Debes ser más liviano

Como mis vestidos

Let yourself go

Im not a maiden

Im not a whore

Im everything

Everything you want - but you never ask for

Im everything

Even you...


Te guiñé un ojo 
Ensayé mis miradas... 
    ¿qué esperas para abrazar con tus labios todas las lenguas?

Theodora, quien mira y reposa

Sentada en su trono

Carga una pesada corona

pero ella parece indeferente

a tanto silencio y pesar.

Inerte, espera...


vengan corderos míos

y déjense sangrar por mi daga

serán dioses entre mortales