(...)

(...)

Keats, te odio

Keats, te odio, porque mi búsqueda es fortaleza, tú sólo me recuerdas que en el fondo soy esa persona sensible y pacífica, que bien podría ver los árboles, el amancer y escuchar el trinar de los pájaros y encontrar paz y perdón. Pero no, me rebelo, y busco con arrebatamiento devaneos y genios, colosos del pensamiento y el caos del cosmos. La tragedia, el heroísmo, el triunfo aquílico. La superación más allá de lo humano, la compensación por la injusticia, lo elevado por sobre lo mundano. Keats, detesto tu conformismo embelasado de poética, porque me dices que todo a lo que en verdad aspiro no es tan grandioso, esta justo ahí, frente a mis ojos, y para elevarme no necesito más que contemplar, pero, ¿cómo aquietar un alma como la mía? Puede que aún no esté madura para caer y quedar. Me niego a ello, yo no quiero ser un fruto, quiero ser una estrella, quiero danzar con el cosmos, quiero ser el pasaje de un sinfonía eterna. Quiero liberar a mí espíritu de mi cuerpo, quiero que sea una abstracción pura y cósmica. Y quiero amar, amar incesantemente; quiero ser vida, vida de maravilla y música, una vida que lo abarque casi todo, y fluir feliz sobre una bóveda celeste infinita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario