(...)

(...)

27

Una por cada año de mi vida, por cada derrota, por cada silencio, por cada herida.
27 años, 27 pastillas.


30/04 bis

La pérdida de conciencia es negra; la muerte, roja; la resurrección, violeta.
El instinto de supervivencia es blanco y quema; fluye como lágrimas de muerte cuando nos queremos aferrar a la vida; eventualmente, se diluye. Eventualmente, fluimos.


30/04

Sanación del deseo de la muerte.
Esa es la estrella de mi cimiento.
Nací para morir y transmutar:
Ego, cuerpo y ánima.
Soy y no soy sombras
Soy y no soy reflejos
Soy y no soy ayer, hoy y mañana.
No soy única; soy múltiples.
Pero muero de a una.


Cama

Donde los dedos humedecen al segundo corazón; donde la conciencia practica la muerte y transmuta el cansancio en otro despertar; donde el dolor es acobijado y las lágrimas absorbidas. Es este el mausoleo de la reencarnación: el sepulcro diario de nuestras agitaciones y el pozo de agua estancada.