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Cama

Donde los dedos humedecen al segundo corazón; donde la conciencia practica la muerte y transmuta el cansancio en otro despertar; donde el dolor es acobijado y las lágrimas absorbidas. Es este el mausoleo de la reencarnación: el sepulcro diario de nuestras agitaciones y el pozo de agua estancada.


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