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Desentierro

A veces, el precio de cierta protección (constante) puede resultar ser el desarrollo de una vigorosa debilidad. Una debilidad opiácea: crea dependencia, da sensación de bienestar y limita la exploración lúcida de la existencia. Podés estar sumergida en una profunda pero prístina ensoñación y confundirla -fácilmente- con introspección consciente. Este tipo de protección sólo te hunde, te aísla del mundo, te entierra con vida. La ausencia en vos misma es la forma más fácil y estéril de no hacerte responsable de aquello que te atraviesa: lo malo, lo bueno y lo potencial. Es la máxima práctica de la negación existencial. No es extraño que cuando la angustia te desborda no comprendas exactamente por qué... Te acostumbraste tanto a vivir bajo el agua que el sólo respirar te provoca agitación. 

    

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