(...)

(...)

El Fantasma de B - Parte I

Una noche, tras mis 21 años, finalmente volví a escribir.
El cielo lloraba estrellas y mi temple ya no pertenecía más que mi destino.
¿Para qué surcar estas aguas, en las cuáles me estoy ahogando?
Debía hacerlo, sin preguntarme por qué
Mi razón no era la juventud impetuosa
Era mi deseo de escapar, de no importarle nadie
Ni siquiera a mí misma.

El fantasma del poeta B. apareció ante mí; transfigurado, resplandeciente, envejecido.
Me dijo no estar contento conmigo, pues había desviado mi camino, mi prosa. Desoí a mi hado e ignoré los contrapuntos estelares. ¡Desperdicio! Por un instante ínfimo en simultáneo perdido el impulso de las lágrimas me atizaron. Tal contemplación, tan profunda como melancólica, despareció al son de su efemeridad sentimental.
Señalada, señalado el ala izquierda de mi pecho. Todavía latía, acelerado y furtivo. Me había dejado arrastrar por una marea nauseabunda… débilmente. Mi corazón enfermó de pasiones y mi poética se obnubiló. Desconsideré mis principios. Las sombras me saludaban como fuegos de vivac. “Vuela, vuela, elévate para que no te podamos alcanzar” La Libertad. La libertad también incluye pérdida.
                    Una libertad bien conquistada es cruenta pero definitiva.
El espectro de Byron rejuveneció. Sonríe apenas y espera que haga lo que debo hacer: obedecer. Obedecer a mi fuego, la única sustancia inmortal, pues todo el resto se deshace.

Tenía tantas cosas para decir, pero no sabía precisamente cómo.
Mis pensamientos me desbordaban, y los lanzaba con violencia
Hasta que me di cuenta de que no vivía en mí sino en otro lugar
Y que mi cuerpo y mente debían volver a reunirse antes de que mi alma estallara
Tanta angustia innecesaria.

Sé que me siento más a gusto en el camino amargo y solitario
Aunque me deshaga en el amor y en la ternuras que más anhelo
Son mis escritos mi yo confeso, aquí es imposible negar
Lo que con gestos y sociabilidad distraigo con alegría
Quiero quebrar muros, pero mis brazos aún están débiles.

En cada verso cultivo pequeños huertos de genio.

En cada verso germina una rosa húmeda de sangre y fresca de vida, iluminada por un viejo mirando hacia abajo desde arriba con un compás entre sus dedos mientras se mece sobre una media luna solar.  

2 comentarios:

  1. me encanto flor, muy lindo, muy atractivo...te felicito un beso enorme.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Matías :) Muy amable por haber dejado tan lindo comentario n.n

    ResponderEliminar