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¿A quién le venís a hablar, vos?

Sí, no conoces el dolor que explota en tu pecho y revienta en tu garganta; sólo sabes de caprichos. Un día sabrás de los caprichos goyescos y mi alma se regocijará de gracia. No, no quiero que los sufras en carne propia, pero el ácido sería una experiencia demasiada vana para tu conciencia. Necesitas que te estiren el cuero, la risa cruel y la fatalidad del destino. Soy un ave de fuego, y tú un animal terrenal. Sos esclavo de tus aspiraciones. Yo ardo en miles de llamas, me incendio, pero mi caos es maravilloso porque una vez que me extingo vuelvo a renacer. A vos todavía no te cazaron como el animal que eres... pero ya veras, vendrá el matador y morderás el suelo, te devorarán y serás excremento, abono para la tierra: fomentarás vida pero no florecerás, porque sos un animal de tierra.

1 comentario:

  1. Me gusta la Flor en prosa! Buena variación. Lo que más me gusta es que el yo poético está exaltado pero no disperso.

    ;)

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