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El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella

Embadurnadas de sudor, dos circunferencias de gran volumen y divertida gelatinocidad expelían de su labios de amarga canela unos cuasideformes pétalos rosas, pétalos líquidos y de mínimo espesor ¿Era diarrea consecuencia de una excesiva ingesta de yogur de frutilla? Afortunadamente, no; era tan sólo una poética contemplación de una hemorragia anal en la cual semen y sangre se fusionaban en una misma emanación, en una manifestación corpórea de dolor y goce.
Anal. Anales. Analidad.
El encanto de la joven lagrimeando el ardor por la retaguardia, boca abajo, sobre un lecho de muchas -tan acabado, tan recalentado, tan humedecido por pasiones, hedonismos y furias que darse revolcones ahí era dejarse manosear por esencias que con el tiempo fueron quedando huérfanas- conmovió al personaje menos revelante de este relato y lo envolvió en un silencio que rebozaba de belleza su espíritu con pretensiones de indiferencia (las bolas)
Anahí se limpió el culo con la sábana; se acuclilló y se tiró un pedo. Curiosamente, fue un pedo seco y no uno tuberculoso.
Dudaba de sus ganas de cagar. Debido a la hinchazón de su clítoris no podría mear hasta dentro de media hora.
Miró el falo, la morcilla de su penetrador. Alrededor, su vello púbico brillaba y parecía una corona de estrellitas. Esa asociación de genital y símbolo cristiano le hizo pensar que las Santas Marías Vírgenes de hecho poseían siluetas vaginales: la cabeza, el clítoris; el manto, los labios externos y el vestido, los internos.
Oh. También se dió cuenta de que la cantidad de clavos de Jesucristo en la cruz eran suficientes para satisfacer los orificios femeninos del placer. Bueno, tal vez exageraba, pues no hallaba nada erótico en chupar un clavo... tampoco tragárselo. Pero tanto los clavos de Cristo como los penes atraviesan carne y si Cristo purificó los pecados del mundo con una triple penetración, siendo el momento cúlmine de su existencia como hombre ¿por qué ella no podía alcanzar la gracia a través del dolor físico también? ¿Tal vez por eso los religiosos solían flagelarse? ¿Acaso no sodomizan a niños también?
Una vez se enteró de que una monja se masturbaba con un control remoto.
Posta, a los católicos les encanta el morbo: tortura física autoinfligida, vírgenes de piedra y de carne y hueso (eso explica su condena al sexo premarital) coito sin preservativo, represión sexual hasta enfermarse la mente, sometimientos en contra de la naturaleza e hipocresía, resistirse a las "tentaciones" y el no sucumbir al pecado... mas sin el concepto de pecado tampoco hay arrepentimiento ni redención y sin ello no es posible conocer el perdón del Señor Padre Dios Todopoderoso, su hijo y el Espíritu Santo y su divina misericordia. Al parecer, hay que pecar para conocer las bondades de nuestro padre.
De rodillas no sólo se realizan felaciones sino que en esa misma posición se recibe el cuerpo de Jesús por primera vez, junto a su sangre, en su casa. Y se continúa recibiendo esos mismos fluidos en cada misa para purificarnos y claro, habiendo confesado nuestras debilidades de carácter, de espíritu o de cuerpo a un hombre que juró abstenerce a tocar cuerpos para obtener placer de ellos.
Todo adquiría sentido...
Las imágenes de las Marías poseen siluetas vaginales y la penetración vaginal es la pérdida de la virginidad femenina ¿y su pureza? Mientras que las erecciones elevan al pene y le otorgan una rigidez y dureza placentera desde su punta afinada hasta su base redonda como un clavo lleno de vida, inflamado de sangre y que pierde su calidad de virgo una vez que atraviesa a esas siluetas vaginales.
¿Será por eso que el éxtasis sólo se alcanza a través del sexo o de la fe?
Sin dudas, la continencia de fluidos provocó en Anahí unos cuantos pensamientos entretenidos.


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